Las coles de bruselas, llamadas científicamente, brassica oleracea var.gemmifera, pertenecen a la familia de las crucíferas y es un producto muy usado en España. Son muchos los que aún dudan de si su procedencia, al igual que la de la ensaladilla rusa que es un producto autóctono y no ruso, es realmente belga.
Efectivamente, las coles de bruselas son originarias del norte de Europa, más concretamente del norte de Francia y también Bélgica, por lo que ha recibido su nombre de la capital belga, Bruselas. Estas coles, que son las yemas de la misma planta y crecen bajo las hojas de la planta de la col, tienen un tamaño aproximado al de una pelota del golf. Aunque generalmente su color es verde, también pueden encontrarse especies rojas y moradas.
Hay constancia que celtas, griegos y romanos ya la consumían y que, en muchas ocasiones, las usaban para curar problemas intestinales y pulmonares. Además, las mujeres que acababan de dar a luz las comían para incrementar la leche con la que amamantar a los recién nacidos.
En la actualidad, debido a su bajo aporte en calorías, se recomienda su consumo en dietas de control de peso y, a diferencia que otras verduras, deben de consumirse cocinadas y se recomienda prepararlas sin cortar para que no pierdan las sales minerales que contienen, muy beneficiosas para la salud.
Del mismo modo, se ha comprobado la importancia de incluirlas en cualquier dieta, debido a que contribuyen a impedir la aparición de tumores cancerosos, sobre todo los que se pueden desarrollar en el aparato digestivo, ya que varios estudios realizados en el norte de Europa demuestran que aquellas personas que las incluyen asiduamente en su dieta, presentan los índices más bajos en esta enfermedad. Esto se debe a los componentes desintoxicantes que estimulan las enzimas del hígado, neutralizando la aparición de tumores en el colon, estómago y vejiga.
Fuente de vitaminas
Otro de los beneficios de las coles de bruselas es su riqueza en vitamina A, C y su alto contenido en ácido fólico. La vitamina A es imprescindible para una buena visión, además de ser muy beneficiosa para la piel, para el aparato respiratorio y para el crecimiento de los huesos. Su aportación de vitamina C es adecuada para absorber calcio, hierro y otros aminoácidos, por lo que los nutricionistas recomiendan el consumo de coles, especialmente después de pasar alguna enfermedad, ya que contribuyen a incrementar las defensas.
En este sentido, las coles son también un alimento muy beneficioso para las personas que sufran retención de líquidos, ya que las altas cantidades de potasio que contiene esta verdura, son imprescindibles para la eliminación de líquidos corporales. Además, su riqueza en fibra puede aprovecharse para evitar el estreñimiento, aunque deben evitarlas o reducir su consumo todas aquellas personas que tengan problemas de malas digestiones.
Pero cultivo de estos repollos no es fácil, ya que se necesita de un clima frío y húmedo. Para plantarlas, la mejor época del año es otoño e invierno y existen diferentes especies que van desde el brécol, pasando por el repollo y la coliflor, aunque éstas se pueden cultivar en climas más templados y se diferencian entre sí por su forma, tamaño, sabor y color. Debido a las condiciones que son necesarias para su cultivo, los países que producen y consumen un mayor número de coles son principalmente Francia, Bélgica, Holanda, Alemania y también Reino Unido, que posteriormente exportan el producto al resto de los países europeos.
Las coles de bruselas son muy usadas por cocineros españoles, que las incluyen en sus menús para dietas saludables.





