Tirando Ando











Estoy leyendo un libro que ya recomendé hace tiempo. Miento, uno de los libros que estoy leyendo  a diario es uno que recomendé hace ya bastante. Se llama “ 365 días para ser más culto“. Es un libro al que sólo hay que prestarle 5 minutos y en el que se cuentan historias y curiosidades sobre el mundo de la literatura, la historia, la religión, música, filosofía, etc.
La verdad es que está interesante y, para retomar el blog, he pensado que puedo ir contando lo que voy leyendo. Aclaro que lo que voy a escribir, son historias tomadas, literalmente, del libro, aunque en ocasiones yo añada opiniones o curiosidades que busque por internet

La primera “historia” que he elegido para retomar el blog (a ver si de una vez vuelvo a cogerle el gusto y sigo contando cosas) es sobre el alfabeto. 

Con el cambio que se va a producir en el nuestro ( por si alguien no se ha enterado ahora tendremos 27 letras  porque desaparecen la ch y la lla, y la i griega se llamará yé, entre otras modificaciones),  me ha parecido una buena idea contar, para que lo conozcáis los orígenes del alfabeto. 

” Alrededor del año 2000 a.C, los faraones egipcios se dieron cuenta de que tenían un problema. Cada victoria militar sobre sus vecinos les permitía capturar y esclavizar más prisioneros de guerra, pero los egipcios eran incapaces de trasladarles órdenes por escrito porque estos esclavos no entendían la escritura jeroglífica.
Los primeros sistemas d escritura, entre los que se encuentran los jeroglíficos egipcios, eran extremadamente engorrosos y complicados de entender.  Contaban con miles de caracteres y con un símbolo diferente para cada idea o palabra. Aprendérselos todos de memoria podía llevar años. Sólo un puñado de egipcios podía leer y escribir con este sistema.

Los lingüistas creen que casi todos los alfabetos modernos desciende de una versión simplificada de los jeroglíficos, desarrollada por los egipcios hace 4.000 años para comunicarse con sus esclavos. El nacimiento de un alfabeto, sistema de escritura empleado en todo el mundo occidental, cambió la forma en que los habitantes de estos mundos antiguos se comunicaban.

En esta versión simplificada, cada signo representaba únicamente un sonido. Este avance permitió reducir el número de caracteres de varios miles a unas pocas decenas, agilizando su uso y aprendizaje. El complejo lenguaje jeroglífico fue olvidado con el tiempo, de forma que los expertos se vieron incapaces de traducir sus caracteres hasta el descubrimiento de la piedra Rosetta en 1799.

El alfabeto tuvo un éxito fulminante. Cuando los esclavos egipcios pudieron volver al fin a sus países de origen, se llevaron consigo este sistema, que se extendió por todo Oriente Próximo hasta convertirse en la base de muchos de los sistemas de escritura de esa región, incluidos el árabe y el hebreo. Los fenicios, antigua civilización de comerciantes marinos, fueron los que divulgaron el alfabeto entre las tribus con las que se fueron cruzando por la costa mediterránea. Los alfabetos griego y romano, sucesivamente, se basaron en la antigua escritura fenicia. Hoy en día, buena parte de las lenguas occidentales, incluido el español, usan el alfabeto romano.

** Varias letras del español provienen directamente de los caracteres egipcios. Por ejemplo, la be deriva de la palabra egipcia “casa”.



et cetera