Tirando Ando











foto: Esther Lobato
«Soy alto y fuerte y pensé que saldrían corriendo»
El hombre apuñalado por un menor al que había reprendido su conducta consiguió retenerle hasta su detención

ROSARIO LÓPEZ-ROJAS
El Mundo/Sevilla
«Soy alto y fuerte y pensé que saldrían corriendo». El vecino de los Bermejales que fue apuñalado por un menor el pasado sábado, por reprender a un grupo de jóvenes que arremetían contra coches y contenedores, ya ha sido dado de alta y no sale de su asombro de lo ocurrido ni de la repercusión que el suceso ha tenido en los medios de comunicación.
Los hechos ocurrieron alrededor de las doce de la noche cuando F.L.C., de 35 años, entraba en el portal de su casa de la calle Suecia, tras cenar con su familia, cuando vio cómo un grupo de cuatro menores de entre 14 y 17 años «se arrojaban botellas, ‘jugaban’ con los coches que había aparcados en la calle y armaban jaleo», según explica.
F.L.C. decidió entonces reprender a los jóvenes por su comportamiento y porque, según afirmó, muchas veces pasan por el barrio rompiendo los espejos de los retrovisores, dando patadas a los contenedores y armando alboroto por las noches.
«Yo no los conocía, y por lo general, nunca les digo nada cuando los veo haciendo estas cosas». Pero, esta vez el hombre regañó a los menores, esperando que se asustasen. «Soy alto y fuerte y pensé que saldrían corriendo», explicó.
Fue entonces cuando uno de los jóvenes se acercó y sacó una navaja de 18 centímetros. El agredido intentó darle una patada, pero no consiguió hacerlo y el menor le asestó una puñalada en el lado derecho, a la altura del hígado, y le produjo un corte superficial, del que ha sido intervenido quirúrgicamente. «Ha sido una herida grande, pero afortunadamente no ha sido profunda porque pude esquivar el pinchazo y sólo me han cogido cinco grapas».
Herido, F.L.C., que hace deporte normalmente a diario, tuvo la valentía de seguir a su agresor «con la puñalada dada y sangrando mucho» y corrió tras él a lo largo de una manzana y media, hasta que el joven buscó cobijo en una heladería del barrio de los Bermejales.
Según explicó el agredido, el joven se encerró en el baño, donde se deshizo de la navaja y la arrojó por el desagüe. Posteriormente, salió de los aseos acusando al agredido de estar persiguiéndole, cuenta F.L.C. «Salía y entraba del cuarto de baño y preguntaba el nombre de la calle, probablemente para avisar a los amigos de lo que estaba pasando y para que viniesen a por él».
Mientras que las personas que estaban en la heladería impedían que el menor saliese del establecimiento, F.L.C. esperaba en la puerta a que llegase la Policía. «Estaba sangrando mucho y me quedé fuera mientras él desde dentro intentaba convencer a la gente de que yo le quería pegar».
La ambulancia tardaba en llegar y F.L.C. ,que se estaba desangrando, decidió hacerse un torniquete. «Pedí a los dependientes de la heladería un delantal y me lo apreté fuerte, como si fuese una faja, para que se cortara la sangre», aclara.
Minutos más tarde, sobre las 00.10 horas, llegó la ambulancia donde F.L.C. recibió una cura de emergencia mientras esperaba a que llegase la Policía. Según testigos presenciales, los agentes de la Policía Local tardaron más de veinte minutos desde que las personas que se encontraban en la heladería dieron el aviso al 061 y a la Policía.
Estos mismos testigos afirmaron que los agentes cortaron la calle y varias patrullas de la Policía Local y otra de la Policía Nacional acudieron a la zona para tomar declaración a los presentes.
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et cetera