Tirando Ando











{31 August, 2009}   El socorrista de la Caleta

UNA NOTICIA DEL MUNDO-EDICIÓN CÁDIZ…Es que cosas como éstas solo pueden pasar en La Caleta.

Lorenzo Martos

Sancionado un socorrista de Cádiz que aderezaba con humor los avisos en la playa

  • ‘Termina el día de playa, vuelva mañana, no se vaya a Cancún’, despedía a las 9
  • Protección Civil se alarmó porque pudieran frivolizarse los mensajes
  • La concesionaria no ha sancionado al empleado, pero lo ha reconvenido
  • Juan ‘El Ardentía’ se gana un sueldo para terminar los estudios de Magisterio

Con la risa, la gracia y el buen humor, la ciudad de Cádiz ha elaborado su propio «hecho diferencial» del que no se ha apropiado ningún partido político y sí las descripciones apresuradas hechas para el turista: ‘Cádiz, la ciudad que sonríe’.
Eso es lo que dice la publicidad institucional. Sin embargo, las sonrisas se han esfumado de la playa de la Caleta desde el momento en el que la empresa Arasti Barca ha enviado a la torre de vigilancia a su empleado Juan Antonio García, Juan ‘El Ardentía’, arrebatándole el micrófono que está conectado a los altavoces repartidos por la más pequeña y familiar de las playas gaditanas.
Hasta ese momento, a las seis y a las nueve de la tarde se oían cosas como «termina el día de playa, vuelva mañana, no se vaya a Cancún», o «quedan prohibidos los juegos de pelota, cómprense un parchís».
Las gracietas de Juan dejaron de ser el secreto compartido a voces con ‘los caleteros’ el día en el que un medio de comunicación pensó que tenían que ser conocidas más allá de la Viña y el Parador. A Protección Civil, entidad dependiente del ayuntamiento no le hicieron gracia.

En particular un chascarrillo que decía: «Estimados usuarios, tengan cuidado en el baño porque viene una plaga de medusas con ‘mu’ malas ideas». Sin perjuicio de que fuera cierto ya que el Levante las acerca a la costa en Protección Civil pensaron que el ‘speaker’, que tiene antecedentes chirigoteros rastreables en la red, podía provocar con su chispa confusiones en los bañistas.
Avisados de lo que estaba ocurriendo, la dirección de la empresa que se ha adjudicado tanto el servicio de socorrista como el uso de los altavoces envió de nuevo a Juan a la torre «sin amonestación ni sanción».
La empresa Arasti Barca tiene su sede social en Burgos: «No entendemos tanto interés por el tema», asegura un portavoz de la empresa. Y para evitar que Juan sea transformado en el ‘pobre’ Juan añade: «Después de que una persona se reuniera con el Consistorio, se ha hablado con él y seguirá trabajando». Su relevo, eso sí, tiene la orden de dar la hora sin ‘literatura’ propia. Es decir sin anunciar que «son las seis de la tarde, la hora del cafelito».

Estudiante de Magisterio
El joven protagonista de la polémica guarda silencio y prefiere pasar de puntillas sobre el asunto. Con este trabajo veraniego se paga los estudios de Magisterio en la especialidad de Educación Física. Aparte de las chanzas al micrófono, este verano ha participado en cuatro rescates de bañistas.
Pero Juan tenía su público. Incluso aseguran que se hacía el silencio y se oía la llegada de las olas del mar a las horas de su ‘mini show’. «Quizá el revuelo que se ha formado sea demasiado grande, no creo que tenga mucho sentido porque aunque ellos están allí para su misión y para decir la hora, también hay que tener en cuenta el tipo de playa que es» dice Antonia, una de sus usuarias evocando al tipismo del lugar: la playa más recoleta y familiar de Cádiz junto a los barrios populares del casco histórico, centro de la gracia carnavalera.
«Hay que reírse un poquito todos los días, no se llega a ningún lugar con tanta seriedad», dicen en otro punto de la playa. Hay quien propone una recogida de firmas. Pero quizá el final del verano y la marea se lleven estas muestras de solidaridad.

El peculiar ‘manual de estilo’ de Juan «no es motivo ni para sancionar ni para abrir expediente al trabajador» afirma el equipo de gobierno del ayuntamiento. Es más, califica como «un asunto completamente inocente» y un hecho «simpático» lo ocurrido.
Eso sí, recuerda que Protección Civil ha previsto un riesgo evidente: la confusión del bañista porque el sentido del humor no es tan universal como muchos desearíamos. «Protección Civil, cumpliendo con su obligación y teniendo en cuenta sus normas de funcionamiento y su protocolo de actuación avisó a la empresa de que se podía confundir e inducir a error al ciudadano a la hora de trasladar los avisos importantes y de seguridad por la megafonía».
Desde ahora, las medusas dejan de tener muy malas ideas y ya están advertidos.

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et cetera